La mediación es un método alternativo de resolver conflictos. Tiene como finalidad llegar a la solución integral de un conflicto entre partes, evitando de este modo, llegar a la instancia judicial.
Los principios rectores que guían e instrumentan la mediación son: la confidencialidad, la voluntariedad, la oralidad entre las partes y la plena comunicación entre las mismas, la imparcialidad del mediador interviniente y la neutralidad del mismo frente a la materia objeto de la mediación.
La Mediación concursal es el mecanismo establecido por la Ley de la Segunda Oportunidad para dar una solución a las personas que lo han perdido todo y viven endeudadas.
Desde que se aprobó la ley de la segunda oportunidad y a través de la mediación concursal, todas aquellas personas que hayan acumulado deudas, pueden iniciar un procedimiento de segunda oportunidad para cancelarlas.
El proceso tiene dos fases:
1.- En la que se nombra un mediador concursal que intentará conseguir un acuerdo extrajudicial de pagos con los acreedores.
2.- La fase judicial a la que se llega si no se consigue el acuerdo y en la que se pedirá al juez que dicte una resolución para la cancelación casi total de las deudas.